"Me gusta abrazar a la gente. Y a todos nos gusta que nos den abrazos", explica la muchacha de 29 años. "Así que pensé que sería una buena idea un servicio que los proporcione", agrega la creadora de Snuggery, nombre que le puso a su negocio de mimos y caricias no sexuales.Al respecto, y para que no haya malos entendidos, Jacqueline deja bien en claro las reglas y condiciones para la contratación del servicio la sección Preguntas y respuestas de su sitio web. Por ejemplo:
- Antes de la sesión de arrumacos el cliente debe presentarse y entablar una conversación con ella para que los dos se sientan cómodos y que las expectativas sean compatibles.
- La actividad sexual no está permitida.
- En todo momento se deben usar pijamas o ropas cómodas. La desnudez no está permitida.
De todas maneras, a pesar de que Jackie y su cliente están los dos solos en una habitación, del otro lado de la puerta siempre hay personal de seguridad, por si algún pícaro se excita e intenta propasarse.
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